domingo, 11 de abril de 2010

a mi yaya.

¿Cómo decirte lo que significas para mí? ¿Cómo hacerte entender lo mucho que te quiero?
Tú...la única persona capaz de retenerme cuando sólo quiero huir; la única que hace que reine la paz y el silencio en mí; la que me inspira una ternura sin mesura y un amor inexpresable; quien es capaz de amortiguar mi tormento y alejar mi soledad; la que hace surgir de mis labios una sonrisa genuina en medio de un llanto que me estremece el alma.
Tú, que eres el pilar de mi existencia, que siempre has tenido un consejo para cada problema y una cura para cada mal.
Porque cuando tú hablas, todo lo demás carece de interés; porque cuando tú escuchas, me siento importante; porque cuando tú sonríes, yo me siento capaz de cambiar el mundo.
Tú...la única persona por la que siento devoción; la única a la que le consiento la compasión, las críticas y los reproches; la única por la que me dejo consolar.
A la única a la que le muestro mi dolor y amargura sin restricciones.
Porque me has demostrado que la seguridad es algo que puede hallarse en el círculo de un abrazo, que el tiempo es algo superfluo cuando se comparte con quien se quiere, que la felicidad es algo que puede estar al alcance de la mano cuando estás cerca.
Tú, que en tu fortaleza no dejaste entrever brecha alguna aunque por dentro estuvieras rota y que mantuviste la serenidad cuando el dolor se volvió agonía.
Tú, que has esbozado una sonrisa, por débil que fuera, cuando la vida no ha parado de golpearte.
Porque mi mundo se tambaleó cuando te vi llorar por primera vez. Porque mi mente con concibe una existencia en la que tú no formes parte.
¿Una vida sin ti? No es sólo que no la imagine, es que no la quiero.
"Tú eres el orden de mi caos más absoluto". Tú eres mi todo.
La que hace que mi voz no enmudezca con el miedo, la que me hace emerger de mi oscuridad. Porque cuando escucho tu voz, yo sé que todo va a ir bien; porque cuando acaricio tus manos, sentimientos indescriptibles se remueven en mi interior.
Ojalá no te fueras nunca de mi vida...¿qué haré yo el día que me faltes? Me dicen que me haga a la idea, que me mentalice, que me aparte, que es ley de vida...pero en cuanto lo pienso, noto como si una mano helada me estrujara el corazón, un vacío, un dolor...
Yo no quiero una vida sin ti.
En palabras nunca podrás llegar a entender lo mucho que significas para mí, pero de todas formas, gracias.
Gracias por quererme, por apoyarme, por levantarme, por aguantarme, por tus sermones, por tus gritos, por tus silencios. Gracias por estar ahí aún cuando me aparté de tu lado, por tus consejos, por tus bromas, por tus "cachitos de pasado".
Gracias por estar en mi vida.
Tranquila, serás para siempre, un fantasma. Mi fantasma.

domingo, 14 de marzo de 2010

...hoy, simplemente...

Hoy volví a soñar contigo, y fue tan distinto...era todo tan extraño...
Tú estabas bien, sin marca alguna de las huellas de tus excesos, tu mirada estaba limpia del tedio que ahora la inunda, y tu sonrisa...tu sonrisa volvía a ser la de antaño, aquella que podía combinar a la perfección la inocencia y la travesura, haciendo que mi pulso se acelerara sin razón.
¿En qué momento se torció tu camino?
Creí que ya había enterrado esos recuerdos tras la puerta de mi mente que siempre permanece cerrada, y sin embargo, en cuanto bajo la guardia vuelven a llenar cada rincón.
Esto...esto no puede ser amor.
Se supone que el amor es un sentimiento hermoso, algo que te hace crecer como persona, lo más parecido a la felicidad. Es algo que te produce una dicha inexplicable, una sonrisa incontrolable, una euforia sin mesura...
Pero a mí...sólo me produce impotencia.
Impotencia, porque me impide ver...ya que mis ojos sólo quieren ver tu rostro; me impide oír...porque sólo anhelo escuchar tu voz; me impide hablar...porque mis labios sólo quieren ser usados para besarte; me impide andar...porque mis pasos se niegan a alejarme de ti; me impide tocar...porque mis manos sólo ansían rozar tu piel.
Éste sentimiento me limita. Tú me limitas.
El recuerdo de lo que fuiste me limita.
Yo...ya no quiero seguir viviendo de recuerdos.
Estoy tan harta de todo...
Harta de los "mañana seguro que voy", de los "es que no he podido, de verdad".
De intentar hacerme creíbles tus mentiras. De ti. De mí.
Me cansé de ilusionarme por una sonrisa tuya, de que el corazón se me acelere tan sólo porque tus ojos se crucen con los míos.
Hoy, me harté de esperar que seas tú el que llama cada vez que suena el móvil y de decepcionarme cuando me doy cuenta de que otra vez lo único que recibo de ti es un silencio que me ensordece.
Porque antes te lo hubiera dado todo sin que me lo pidieras y ahora me gustaría no darte nada aunque lo suplicaras.
Hoy, simplemente, me cansé de quererte.
De ansiar el tacto de tu piel, de arder sólo de imaginar tus caricias, de anhelar tu cercanía. De que me susurres al oído palabras que mi alma mata por oír y muere cuando escucha.
Palabras vacías, huecas.
Mentiras que lo son incluso aunque las digas de verdad, aunque las sientas.
Hoy, que las lágrimas emborronan los recuerdos de cualquier sonrisa, que la soledad ha invadido la paz que me aportaba tu presencia y tu recuerdo ya no reconforta mi alma, debo decirte, que ya no quiero quererte más.
Que lo poco que me das ya no alcanza para llenar el hueco que hay en mí.
Te quise tanto que dejé a un lado mi amor propio, ese mismo que tú en su momento me ayudaste a recuperar y que fue la razón misma de quererte.
Lo triste es que ni siquiera fuiste consciente del alcance de mi amor por ti y, poco a poco, con cada silencio, con cada promesa rota, con cada desprecio, fuiste menguando su intensidad.
Y a pesar de ello aún te quiero.
Amo todo cuanto eres o quizás, amo el recuerdo de cuanto fuiste.
Ni siquiera fui consciente de empezar a quererte. Poco a poco, sin saber el cómo, el cuándo ni el porqué, te metiste debajo de mi piel, llenando cada rincón de mi vida con tu presencia.
No te engañaré, yo no pretendía amarte; tan sólo quería compañía y ¿porqué negar-lo? también un poco de diversión. Hicimos un trato: nada de sentimientos, los dos ya habíamos sufrido bastante por ellos y aún así, tú tuviste que romperlo.
Era como si no te alcanzara con tener mi cuerpo y mi mente, la codicia te empujó a querer también mi alma y mi corazón y ¿para qué? Una vez lo conseguiste, lo desdeñaste, lo ignoraste, destrozaste un sentimiento que la mayoría de la gente busca con desesperación toda la vida y que casi nadie logra siquiera rozar.
Yo no sé querer a pedazos.
Te di todo cuanto tenía y no te voy a engañar, fui feliz. Fue como si la felicidad de toda una vida se condensara en aquellos pocos meses.
¡¡¡¿Porqué?!!! Si algo es demasiado bueno para ser verdad, es que no es cierto ¡¿no?!
Quisiera odiarte y no puedo. Quiero olvidarte y no lo consigo. ¿Qué es lo que te hace tan especial a mis ojos? ¿Qué tienes que, a pesar de todo el dolor que me causas, no logro sacarte de mi cabeza?
¿Tan débil soy que me aferro con desespero a aquellos instantes que son tan lejanos que ya ni mi memoria atisba? ¿Soy tan superficial que me basta con el recuerdo de la felicidad que compartimos una vez para vivir un amor que nunca existió?
Nadie puede olvidar a su antojo, y así, tus recuerdos siguen aquí, latentes bajo la superficie.
¿En qué me has convertido? ¿En qué me ha convertido este amor?
El espejo me devuelve un pálido reflejo de lo que fui, con la mirada llena de sueños rotos, de esperanzas destrozadas.
Mentira... ¿De verdad fue todo mentira?
Si tan sólo...volvieras a ser el del principio...ese del que yo me enamoré; el que me miraba como si no hubiera nadie más alrededor, el que me trataba como si fuera el centro de su universo, el que me susurraba canciones al oído; aquel con el que me escapaba de la realidad.
Si tan sólo me dijeras un simple "te hecho de menos"...
Y aún así...sigo esperando. Viviendo de recuerdos.
Me haces sentir como una rosa de papel, enamorada de un recuerdo que hoy es mentira. Una imitación de la belleza capturada en un medio nunca envejecerá, ni se marchitará, ni morirá.
Pero es un medio frío, un medio muerto a pesar de que nunca ha vivido.
Quererte...quererte me hace daño.
Y es por eso que hoy, simplemente...ya no quiero quererte más.